Introducción
¿Cuántas de ustedes se abruman tremendamente con tanta información que hay afuera de cómo deberíamos de estar siendo mamás, de cómo deberíamos de estar criando a nuestros hijos, de qué deberíamos de estar haciendo y qué no deberíamos de estar haciendo?
A mí me impresiona, en los años que llevo de mamá, cómo ha cambiado todo y cómo siempre está apareciendo el nuevo libro, la nueva teoría, la nueva dieta que tenemos que darle a nuestros hijos o los nuevos suplementos que están saliendo. Siempre está cambiando, ¿no? Que si hay que dormir a los niños boca arriba o boca abajo; me cuenta mi mamá que en su época se tenían que dormir a los bebés de una forma y ahora por ningún motivo de esa, sino de lado. Siempre está cambiando.
Y ahí vamos nosotras en este mar de información queriendo hacerlo todo bien. Muchas veces, lejos de ayudar, la información nos desgasta y simplemente nos hace sentir, por lo menos en mi caso, más inútil. Sentimos que tenemos que hacer más, que no hemos estado haciendo lo suficiente o que la manera que pensábamos correcta ya no lo es.
Desarrollo
Me acuerdo tanto cuando iba a nacer mi primer hijo; había una tienda que ya no existe en Estados Unidos que se llamaba Baby R Us. Tenía pasillos y pasillos de diferentes carriolas, millones de modelos, millones de "huevitos" para el coche, mamilas y pañaleras. Era abrumador pensar: "¿Cuál es la buena?". Uno sentía que esa elección de la carriola iba a ser trascendental, y al final nos damos cuenta de que no era tan importante. Era una ilusión por todo lo que queríamos comprar y todas las cosas que les queríamos dar.
Pero en temas de crianza, de verdaderamente cómo queremos formar a nuestros hijos, sí es agotador pensar: "¿Será que lo estoy haciendo bien? ¿Será que debí haber hecho más de esto? ¿Será que lo tengo en todas las clases que debería para que realmente se desarrolle?". Luego vemos a los hijos de las amigas y pensamos que deberíamos meterlos a más deportes o seguir otros métodos.
Hoy yo te quiero dar algo para que descanses, para que de veras puedas soltar el cuerpo y decir: "Ah, qué rico". Y eso es recordarte que tú y yo tenemos un tesoro. Tú y yo tenemos un tesoro en la Palabra de Dios. Porque en un mar de información y en un mundo lleno de tendencias y de modas, hay una cosa que no se mueve y hay una cosa que es segura e intachable: la Palabra de Dios.
Fundamento Bíblico
Es un descanso para mí, que tengo cinco hijos, recordar esto. Todas esas otras cosas pueden ser buenas: si mis hijos juegan deporte, si les leo cierto libro o si sigo una dieta con ellos; todo eso es importante, pero nada es tan importante como la Palabra de Dios.
En 2 Timoteo 3:16 nos dice esto:
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
¿Acaso no es eso lo que tú y yo queremos para nuestros hijos? Equiparlos para toda buena obra, enseñarles en justicia y corregirlos. Todo eso lo tenemos aquí en la Palabra de Dios. Me encanta porque también en el Salmo nos dice que es lámpara para nuestros pies y lumbrera a nuestro camino.
Reflexión
Yo sé que tú, como yo, muchas veces sientes que vas haciendo esto de ser mamá a ciegas. Con mi hijo adolescente, que está en este cambio de niño a hombre, hay tantas veces que dudo si estoy conectando con él, si debo platicar más o darle su espacio. Voy calando el terreno.
Me encanta pensar que Dios me dice que su Palabra es lo que va a alumbrar mi camino. Cuando yo no sé hacia dónde ir, su Palabra me alumbra. Y entonces ahí está la clave, amigas: tenemos que conocer la Palabra, tenemos que vivir en la Palabra y devorarla más de lo que estamos devorando todas estas tendencias. No critico los métodos que puedas estar usando, pero eso no es suficiente. Eso no es lo verdaderamente importante.
Cuando entendemos la importancia de la Escritura para criar a nuestros hijos, todo lo demás pierde ese peso abrumador. Tenemos que meditar en ella y conocerla hasta que nos salga por los poros; solo así podremos darles de eso a nuestros hijos.
Aplicación Familiar
La Biblia habla para todo lo que tú te pudieras imaginar. Sé que a veces quisiéramos pasajes específicos que dijeran: "¿Cómo tratar con mi hijo adolescente?", y aunque no siempre viene así de textual, Dios es específico para todo lo que necesitamos. Él nos habla a través de su Palabra, la cual cobra vida cuando la estudiamos.
Ahí vas a encontrar las respuestas que necesitas y, sobre todo, tierra firme que no muere con las tendencias ni cambia conforme a la moda. Ese será el verdadero descanso: saber que si sale un artículo nuevo o una dieta nueva, puedes intentarlo o no, pero eso no determinará el equipar a tus hijos para toda buena obra.
Conclusión
Yo quiero que tú puedas descansar en eso hoy. Si te sientes abrumada, si sientes que te quedas corta o te comparas con otras mamás, descansa. Si te frustra no poder darles todas las oportunidades materiales que quisieras, recuerda que lo más importante que podemos darles es la Palabra de Dios.
Que toda la importancia esté en este Libro que es inamovible, que no cambia por los siglos de los siglos, que es vida y es luz. Anímate y abrázate a esto. Si tenemos esto, nada nos falta. Todo lo demás serán complementos buenos, pero enseñarles y corregirles con la Palabra de Dios es lo que va a determinar el éxito en sus vidas y los preparará para toda buena obra.
Gracias por escucharme y nos vemos la semana que entra. Si te gustó este episodio, compártelo. Gracias.