Introducción
Adivina cómo vamos a empezar este episodio. Hoy estamos de fiesta. ¡Mira! Jajajaja. Está con nosotros Arthur Lupión, director y vicepresidente para América Latina de Teach Beyond.
Es una organización tan difícil de explicar en lo que hace que no vamos a intentarlo; mejor nos vamos directo a la carne. Arthur, ¿qué está pasando en América Latina? ¿Qué ves tú en los líderes en educación cristiana? Ábrenos tu corazón.
Desarrollo: La crisis como oportunidad
Pienso que globalmente estamos en un momento distinto después de la pandemia. La pandemia trajo un montón de retos para nosotros y ahora estamos aprendiendo cómo lidiar con esta hiperinformación. Es un momento de aprendizaje para los líderes; estamos aprendiendo cómo Dios está manejando esto y cuál es la próxima fase.
En términos de movimiento, me parece que tenemos muchas posibilidades a partir de ahora con la crisis de identidad tan grande que hay en el mundo. Qué interesante que digas que la crisis de identidad es una oportunidad. Si vemos los datos históricos, por ejemplo, la contribución a las misiones se basa en momentos de crisis. El envío de personas y el deseo de servir siempre aumentan en situaciones complejas.
Si hay un Dios soberano arriba de todas las cosas, todo es una herramienta bajo su mano. La crisis es una oportunidad. Nosotros empezamos en Uruguay en medio de la pandemia y las personas decían que era una locura, pero sin duda fue el mejor momento porque hay más apertura. La gente está evaluando su vida y pensando en otras maneras de hacer las cosas. Las crisis son lo que Dios utiliza para llevarnos de un punto a otro en la transición; crecemos cuando nos rendimos a la agenda de Dios.
Análisis: Hiperinformación y la condición humana
Estamos en una crisis de identidad porque el flujo de información es tan grande que nos hiperestimula. Tenemos que pensar sobre nuestra constitución: quiénes somos. La velocidad con la que va el año genera oportunidad porque nos obliga a detenernos.
Muchos niños y adolescentes hoy están buscando una vida offline con teléfonos antiguos. ¿Está regresando el péndulo? Sí, porque el exceso de información genera crisis. Si intentamos comprenderlo todo, fallamos, porque somos humanos y no tenemos capacidad infinita. No somos el "superhombre" de Nietzsche que puede con todas las cosas. Esa limitación nos lleva a una crisis de existencia que se convierte en nuestra oportunidad para señalar a Cristo.
Situación Regional: Educación Cristiana en Latinoamérica
Cada país es un reto distinto. En Uruguay, el proceso de secularización está muy claro, con más del 40% de la población no religiosa. Hay muchas restricciones dentro del ámbito educativo, pero eso también es una oportunidad si no pensamos "dentro de la cajita".
Veo una necesidad de valentía y audacia. En todos los países hay una dificultad grande de sustentabilidad en las escuelas y falta de profesores que comprendan que el salón de clase es su campo misionero. Las escuelas deben trabajar en conjunto con las iglesias; no hay diferencia, somos todos Iglesia.
Hoy el ambiente no es favorable para la educación privada en Latinoamérica; muchas escuelas luchan por sobrevivir financieramente. Tenemos crisis de identidad en los cristianos y profesores que no tienen claridad sobre su identidad en Cristo. Si no hay una transformación personal en el profesor, no hay forma de llevar a otros a ese mismo lugar.
Fundamento Teológico: El fin de la dicotomía entre lo sagrado y lo secular
En Latinoamérica hablamos mucho de la dicotomía entre lo secular y lo sagrado. Es esa perspectiva donde el salón de clase es para temas "del mundo" y luego hay un momento separado para la clase de Biblia. Históricamente, hemos dividido estas áreas, pero bíblicamente la diferencia real es entre lo profano y lo sagrado. Todas las cosas en la mano de Dios pueden ser redimidas.
Esa dicotomía es horrible: pensar que el domingo soy espiritual y el lunes soy una "persona normal" que puede hacer cosas no cristianas. Debemos mirar lo secular bajo una cosmovisión cristiana. Podemos hablar de Montessori o Piaget y redimir ese pensamiento hasta donde Dios permita.
Casi todo se puede redimir, excepto aquello que nace de un presupuesto intrínsecamente contrario a Dios, como la prostitución. Pero lo demás, como las matemáticas o las ciencias, puede ponerse en las manos de Dios. El origen de la ciencia se debe a los Evangelios. El salón de clase no es solo para un devocional; es para que el profesor imparta su materia desde una cosmovisión cristiana. Tenemos que volver a lo simple: el discipulado.
Aplicación Práctica: El salón de clases como discipulado
El salón de clase no compite con la iglesia, la complementa. Un niño pasa de cuatro a seis horas diarias en la escuela, mientras que en la iglesia quizás pasa dos o tres horas a la semana. Es una diferencia de diez veces más tiempo. ¿Cómo vamos a desperdiciar ese tiempo para hacer discípulos?
Pero no se trata solo de valores cristianos, porque hasta un ateo puede tener valores. La escuela cristiana debe ser alrededor de Cristo. En mis veintidós años de ministerio, mi legado no son los cursos o las prédicas, sino las relaciones; las personas que hoy se están multiplicando. El profesor está allí para dejar la huella de Cristo a través de su excelencia en la enseñanza.
Reflexión: El carácter del maestro y la obra del Espíritu
Lo que nos da autoridad no es lo que estudiamos, sino nuestra conexión personal con el Espíritu Santo. El Padre tiene un plan, el Hijo lo modela y el Espíritu Santo obra en nuestras vidas para llevarnos a la estatura de Cristo. El profesor es el instrumento de la acción trina de Dios en el salón de clase.
A veces ponemos la vara muy alta, pero no es una vara de dolor, es un alivio. Mi tarea hoy no es "esforzarme" por ser un buen profesor misionero, sino rendirme al Espíritu Santo. Tratar de ser Jesús por mis propias fuerzas es inviable; lo voy a arruinar. Mi mejor versión es el Espíritu Santo actuando a través de mí.
Enseñamos incluso a través de nuestras debilidades. Cuando un profesor se equivoca y pide perdón ante sus estudiantes, modela a Cristo. Dios fluye por lo que somos, y somos débiles. Nuestras debilidades son el instrumento para mostrar que Él existe, como decía Pablo en Segunda de Corintios.
Conclusión y Testimonio
La tarea más importante en las misiones es mi relación con Dios. Es básico, pero profundo. Todos los verbos del Nuevo Testamento sobre transformación están en voz pasiva: "siendo transformados". Nosotros no nos transformamos a nosotros mismos; Dios lo hace. Nuestra parte activa es morir al ego (Gálatas 2:20).
Recuerdo cuando hacía un posgrado en una universidad secular. Un profesor intentó confrontarme por ser pastor, preguntándome con ironía sobre el "marketing" de mi iglesia. Gracias a la "oración de Nehemías" de dos segundos, pude responderle que nosotros no facilitamos la venta porque seguir a Jesús es costoso, pero que buscamos la excelencia. Esa crisis generó más oportunidades de hablar de Jesús que en cualquier otro lugar.
Cuando buscamos al Espíritu Santo, las situaciones complejas se convierten en oportunidades redentoras.
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